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Norma ISO 668

ISO 668 es una norma internacional clave establecida por la Organización Internacional de Normalización (ISO) relativa a los contenedores marítimos. En concreto, clasifica los contenedores de la serie 1 en función de sus dimensiones externas, proporciona las clasificaciones asociadas y especifica las dimensiones internas mínimas y los tamaños de apertura de las puertas cuando procede. Esta norma es esencial para mantener la uniformidad y la compatibilidad en el transporte intermodal de mercancías, garantizando que los contenedores puedan utilizarse eficazmente en diversos modos de transporte como barcos, camiones y trenes.

Contexto histórico y desarrollo

El camino hacia la estandarización de los contenedores de transporte marítimo comenzó significativamente a mediados del siglo XX. Antes de la llegada de los contenedores estandarizados, la industria naviera dependía del transporte marítimo «a granel», en el que las mercancías se cargaban y descargaban individualmente. Este método requería mucha mano de obra y tiempo, lo que a menudo provocaba una prolongación de la estancia en los puertos y un mayor riesgo de daños o pérdidas durante el tránsito.

El concepto de contenedores de transporte intermodal fue popularizado por Malcom P. McLean en la década de 1950. McLean, un empresario camionero, revolucionó la industria del transporte marítimo al inventar un contenedor que podía trasladarse fácilmente entre camiones, barcos y trenes sin descargar su contenido. Esta innovación hizo necesario el desarrollo de normas para garantizar la interoperabilidad y la eficiencia, lo que llevó a la introducción de la norma ISO 668 en 1968.

¿Qué es la norma ISO 668?

ISO 668 es una norma internacional que proporciona un sistema de clasificación para los contenedores de la serie 1 basado en sus dimensiones externas. Define parámetros clave que garantizan que los contenedores puedan utilizarse indistintamente en diferentes modos de transporte. La norma es mantenida por ISO/TC 104, Subcomité SC 1, que se centra en los contenedores de uso general.

Componentes clave de ISO 668

  1. Clasificación y dimensiones:La norma ISO 668 clasifica los contenedores principalmente en función de su longitud, que se especifica en pies. La norma abarca contenedores de entre 20 y 45 pies de longitud, con designaciones específicas para cada categoría de tamaño. Garantiza que los contenedores se construyan con unas dimensiones exteriores exactas, lo que permite un apilamiento y una manipulación eficaces.
  2. Clasificación relacionada: La norma especifica la masa bruta máxima (MGM) de los contenedores, garantizando que puedan transportar cargas pesadas de forma segura. Las clasificaciones han evolucionado con el tiempo para adaptarse al peso cada vez mayor de los contenedores y al crecimiento de los buques portacontenedores, con la masa bruta máxima actual fijada en 36.000 kg para la mayoría de los tamaños de contenedores.
  3. Dimensiones internasmínimas y apertura de puertas: para determinados tipos de contenedores, la norma ISO 668 establece especificaciones sobre las dimensiones internas mínimas y el tamaño de la apertura de puertas. Esto garantiza que los contenedores puedan albergar una amplia gama de tipos de carga y facilitar la carga y descarga.
  4. Zonas de transferencia decarga y resistencia al apilamiento: La norma incluye requisitos para las zonas de transferencia de carga en las estructuras básicas de los contenedores que son esenciales para garantizar la estabilidad durante el apilamiento. También aborda la resistencia al apilamiento, especificando el peso máximo que los contenedores deben ser capaces de soportar cuando están apilados.

Importancia de la norma ISO 668

La norma ISO 668 desempeña un papel clave en la industria mundial del transporte marítimo al proporcionar un marco coherente para el diseño y el uso de los contenedores. Esta normalización facilita la transferencia fluida de contenedores entre diferentes modos de transporte, reduciendo los tiempos y los costes de manipulación. Además, aumenta la seguridad al garantizar la resistencia estructural de unos contenedores capaces de soportar los rigores del transporte internacional.

Ventajas de la norma ISO 668

  • Interoperabilidad: los contenedores construidos según las especificaciones ISO 668 pueden utilizarse indistintamente en diferentes redes de transporte de todo el mundo, lo que favorece la eficacia y reduce la complejidad logística.
  • Seguridad y fiabilidad: al ajustarse a dimensiones y clasificaciones estandarizadas, los contenedores tienen menos probabilidades de fallar durante el transporte, protegiendo la carga y al personal.
  • Rentabilidad: la estandarización reduce la necesidad de soluciones a medida, lo que disminuye los costes de producción y mantenimiento de los operadores y fabricantes de contenedores.

ISO 668 y normas relacionadas

Mientras que la norma ISO 668 proporciona un marco exhaustivo para las dimensiones externas y la evaluación de los contenedores, se complementa con otras normas como la ISO 1496, que detalla las pruebas y especificaciones para diferentes tipos de contenedores. En conjunto, estas normas garantizan que los contenedores cumplan estrictos criterios de rendimiento y seguridad.

Apéndices y revisiones

La norma ISO 668 ha sido objeto de varias revisiones desde su creación para responder a la evolución de las necesidades de la industria y a los avances tecnológicos. La versión actual, ISO 668:2020, incluye adiciones para reflejar los cambios en el diseño y el uso de los contenedores. Sigue siendo una norma dinámica que se actualiza periódicamente para incorporar nuevos conocimientos y requisitos.

La norma ISO 668 es la piedra angular de la industria moderna del transporte, ya que favorece el movimiento eficaz de mercancías en todo el mundo. Al establecer un marco uniforme para la clasificación, el dimensionamiento y la clasificación de los contenedores, permite un transporte intermodal fluido, aumentando la productividad y la seguridad. A medida que el comercio mundial siga creciendo, la norma ISO 668 seguirá siendo una herramienta esencial para garantizar el buen funcionamiento y la interoperabilidad de los sistemas de transporte.